UNA SEMANA EN ROMA (9)

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VII

 TIVOLI – VILLA ADRIANA – FIN DE AÑO 2017

Corría el año 50 del s. XVI cuando el papa Julio III nombró gobernador de Tivoli (Tibur romana) al cardenal Hipólito d´Este, hijo del Duque de Ferrara y de Lucrecia Borgia. Era un hombre culto y apegado a los lujos de las cortes europeas de su tiempo, pero nada tenía que ver el hombre, ni con la fama de su madre,  ni con la de su mentor el papa Julio III. Su madre, hija del papa valenciano Alejandro VI, tuvo una juventud ajetreada entre su padre y su hermano César y fama de haber sido la causante de la muerte de ambos, si bien como duquesa de Ferrara fue una mujer y madre modélica. El papa Julio III se distinguió, con demostrada insistencia, por ser sodomita y pederasta. Dos títulos, según parece, nada apropiados para un papa. Thomas Berad, un canónigo, teólogo y escritor inglés del siglo XVI, escribió de él que “era su costumbre no promover a nadie a cargos eclesiásticos, exceptuando sólo a quienes lo sodomizaban”. Con la fama del otorgante no le debió hacer mucha gracia a Hipólito d´Este aceptar el nombramiento, pero lo aceptó, entre otras cosas porque le venía muy bien para su carrera y, además, porque le permitía expoliar, una afición bastante usual en la época, las villas romanas de los alrededores de Tibur.

Tibur, o Tivoli, es un pueblo situado a unos 30 Kms. de Roma que se hizo famoso por su clima, la belleza de sus paisajes y sus fuentes termales. El pueblo se convirtió así en un centro de veraneo de primer orden. Celebridades como Julio César, Bruto, Augusto, Mecenas, Horacio, Catulo o Adriano, entre otros, tuvieron sus villas en la ciudad tiburtina.

El día treinta y uno de diciembre, casi de madrugada, a las siete de la mañana, nos  recogieron en el hotel para ir a Tívoli y visitar Villa d´Este y Villa Adriana. Cuál no fue nuestra sorpresa cuando vimos que quién nos recogió para hacer de cicerone en el recorrido fue el mismísimo cardenal Hipólito d´Este.

Mientras recorríamos las 17 millas romanas que nos separaban de Tívoli, Hipólito nos contó cómo fue su gobierno de la zona. Hablaba con fluidez, inteligiblemente, pero con una velocidad galopante. Hacía con ello honor a su nombre, Hipólito quiere decir en griego “el que desata los caballos” y él hablaba a verbo desbocado.

Cuando tomé posesión del cargo me encontré con que tenía como domicilio y sede del gobierno un antiguo convento benedictino adyacente a la iglesia de Santa María Mayor.

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Me pareció un insulto dado mi rango. Yo que, siendo ya cardenal, fui nombrado Protector de Francia en la corte de Francisco I, y que, como diplomático, conocí las lujosas cortes de Flandes, Italia y Alemania, ¿Cómo aceptar estas modestas dependencias propias de monjes con votos de pobreza y castidad? Así que, al mes de estar en Tivoli, comencé a proyectar la que sería una de las más grandes y lujosas mansiones del s. XVI. Veintidós años tardó en construirse y desgraciadamente no llegué a estrenarla. El año que se acabó, 1572, tuvo a bien llamarme a su seno el Señor. La verdad es que no me hizo ninguna gracia, pero… Ya se sabe, a veces los designios de Dios son impertinentes.

Así que la Villa quedó en propiedad de la familia. Pasado el tiempo, la heredó un pariente Habsburgo que no le hizo puñetero caso y la abandonó. Y, en el siglo XX le fue cedida al cardenal Gustavo de Hohenlohe que la destinó a albergue de importantes personalidades. Al finalizar la Primera Guerra Mundial pasó al Estado Italiano. Ahora, una vez restaurada, está abierta al público y es una atracción turística más de Tivoli.

161-Arco de TivoliHabíamos llegado a la plaza del pueblo que nos recibió con un horrendo arco de bienvenida. Pareciese que el alcalde de Tivoli que lo puso fuese un aplicado discípulo del fallecido alcalde de Marbella Jesús Gil.

 

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El arco está situado muy cerca de la entrada a Villa d´Este que se encuentra junto a la iglesia de Santa María Mayor.

 

 

 

164-VDE

Como podéis comprobar, continuó Hipólito, no escatimé en la suntuosa decoración de mi palacio. Los motivos mitológicos, las alegorías de la naturaleza, de las artes y de las ciencias, las referencias a la casa D´Este y las escenas de caza, se suceden profusamente en techos y paredes. Casi todos estos frescos que véis los pintaron para mí los hermanos Tadeo y Federico Zuccari. Éste último estuvo en la corte de Felipe II pintando los frescos de El Escorial.

165-VDE166-VDE Salón de NoéFijaros en este salón con la fuente. Le llamé el salón de Noé.

Pero lo que realmente me dejó satisfecho fue la gran obra de arquitectura de los jardines. Tuve que hacerme con los terrenos colindantes al antiguo convento benedictino, que tuve que expropiar porque eran parte del núcleo urbano de Tivoli. Tenían una considerable pendiente por lo que se tuvo que aterrazar una gran superficie de ladera. Pero lo verdaderamente difícil fue la obra de ingeniería para dotar de agua todas las fuentes.

167-VDE

La salida al jardín desde el palacio comienza salvando un gran desnivel. Fijaros a la altura que estamos ahora mismo.

162-Villa Deste

El jardín es por excelencia un jardín renacentista, donde la combinación entre la naturaleza y la arquitectura es perfecta. La geometría es la norma. De acuerdo con unos principios de regularidad se moldeó la naturaleza construyendo avenidas rectilíneas, terrazas cuadradas y setos delineando figuras que van conformando el paisaje de forma simétrica y con estudiadas perspectivas.

168-VDE La fuente de Ovato

Esta es la Fontana dell´Ovato o, para entendernos, la Fuente Ovalada.

En mi jardín, siguió diciéndonos, orgulloso de su obra, Hipólito d´Este, se unen mágicamente soluciones y efectos escenográficos mediante la combinación de elementos de la naturaleza, como los árboles y plantas, con esculturas, pinturas, sonido y el movimiento de las aguas.

Este paseo por el que caminamos es el Bulevard de los cien caños.

169-VDE El bulevard de los cien caños

174-VDE La fuente del Buho

Y aquí, al final del bulevard, está la Fontana del Gufo o, en español, la Fuente del Buho.

172-VDE Fuente de Neptuno

 

 

 

Pero la realmente impresionante es la Fuente del Örgano. El frontal presenta tres nichos encuadrados por cuatro telamones que sujetan un ático decorado con cariátides  y coronado con un águila, símbolo de los d´Este.

 

 

fuenteEl nicho central, más grande, está rematado con una bóveda semiesférica con forma de concha peregrina que, cuando se hizo, contenía  la estatua de Diana de Éfeso, colocada ahora en otro sitio del jardín. En su lugar, con buen criterio, colocaron un pequeño pabellón para resguardar el órgano hidráulico. En las hornacinas laterales se encuentran las estatuas de Apolo y Orfeo. La caída del agua desde una considerable altura, hace salir aire por los tubos del órgano y, al mismo tiempo, otro mecanismo hidráulico mueve las teclas. La fuente es, además de un ingenio de la hidráulica, un espectáculo de agua y sonido. No me diréis que mi gusto no es refinado. Puedo presumir de que mi jardín renacentista es uno de los más admirados de todos los tiempos.

Pero también he de deciros, continuó Hipólito d´Este, que todo esto que estáis viendo nunca lo hubiese podido hacer sin contar con las arruinadas villas romanas de los alrededores. Villas que yo me encargué de expoliar. La más importante de ellas es la que nos dejó el emperador Adriano, Villa Adriana. Si os parece nos vamos a visitarla. Vamos, vamos, dijimos ansiosos por conocerla.

La villa se encuentra en lo alto de una meseta, en las laderas de los Montes Tiburtinos. El complejo ocupa una extensión de, aproximadamente, 120 Ha., así que os podéis imaginar lo espectacular y grandioso que era.

A través del historiador Dión Casio y de Elio Esparciano, que escribió su biografía en la “Historia Augusta”, sabemos que Adriano era un gran aficionado a la Arquitectura, y tan apasionado de ella era que, por las críticas que le hizo el arquitecto Apolodoro de Damasco a algunos de sus diseños (le llamó calabazas a sus cúpulas), le condenó a muerte. Y eso siendo Apolodoro, no solo arquitecto de Trajano, sino también suyo en obras como el Panteón. Para ser un emperador sensible y culto, al que apodaron “graeculus” (pequeño griego) por su amor al arte y la cultura griega, no se andaba con chiquitas ¿eh?

Dicho esto, podemos comprender mejor que todo el complejo de Villa Adriana responda a una detallada y estudiada escenificación arquitectónica, donde todo está meticulosamente calculado y donde todo es grandioso. Cierto es que la monumentalidad e importancia del proyecto no se corresponde con el silencio literario e histórico que ha tenido. Pero sabemos, también por Elio Esparciano, que en su villa, el emperador quiso reproducir alegóricamente, llamándolos por igual nombre, distintos lugares y monumentos que había visitado en sus viajes por las provincias, tales como el Pecilo, la Academia, el Pritaneo y el Liceo de Atenas, el Valle de Tempé en Tesalia (valle de Grecia cantado por su belleza por Virgilio en sus Geórgicas), o el Canopo (Ciudad ubicada en el Delta del Nilo) en Egipto.

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Al llegar a Villa Adriana nos encontramos con un enorme muro, en cuyo centro está la entrada. Este muro es lo que queda del doble pórtico que cierra el espacio central del Pecilo (o Pórtico).

 

 

179-VA El Pecilo

 

La plaza es de proporciones grandiosas y se cerró posteriormente con dos lados más pequeños ligeramente curvos. Está rodeada de pórticos. y, en su centro, está la gran piscina.

 

181-VA Criptopórtico del Pecilo

La comunicación entre las distintas dependencia de la villa estaba resuelta mediante corredores. Unos criptopórticos abovedados enlazaban las distintas dependencias para que el tráfico de sirvientes y empleados de la villa no entorpeciera el disfrute de la corte e invitados. Seguía con sus explicaciones Hipólito mientras nos llevaba al trote entre los olivares que invaden la Villa imperial.

 

180-VA El Teatro marítimoLos restos de este pequeño edificio circular, con muros que lo aíslan del resto de las edificaciones, que contenía un pórtico anular cubierto de una bóveda sostenida por columnas jónicas y que se articulaba alrededor de un canal, han dado que pensar a los arqueólogos sobre su uso. Tiene toda la pinta de que fuese una villa en miniatura. En cualquier caso, a falta de saber más, le han llamado el Teatro Maritimo.

182-VA Pequeñas termas

 

El palacio constaba de unas Pequeñas Termas para un uso más privado del emperador y sus amigos íntimos. Aunque, precisó Hipólito, hubo un tiempo en que se pensó que eran unas termas para las mujeres, tesis que parece haberse descartado.

183-VA Grandes termas  185-VA Grandes termas

Junto a las Pequeñas Termas están las Grandes Termas. Un complejo edificio llamado Vestíbulo las separa. El Vestíbulo tenía distintos ambientes como el gimnasio y el larario, altar de los dioses familiares, además de hacer también de vestíbulo principal del Pecilo. Tras él están todas las dependencias propias de unas termas, el frigidarium, con dos piscinas, una sala circular destinada a sudatio, el trepidarium, baño de agua tibia, el caldarium, baño de agua caliente, y a través de un corredor subterráneo se accedía a la praefurnia, horno con calderas para calentar el aire.

186-VA Pretorio

 

Junto al edificio de las Termas Grandes se encuentra el Praetorio. Es una substrucción de tres pisos con destino a alojamientos del servicio o de la guardia pretoriana. Seguramente también se utilizaba como almacén.

 

189-VA Canopo, al fondo, el serapeo (templo de Serapis)

Nos llevó Hipólito hasta el Canopo. Sin duda, nos dijo, es ésta la edificación más espectacular de Villa Adriana. El estanque de agua mide ciento diez metros de largo por dieciocho de ancho. Al fondo se encuentra el Serapeo, un templo dedicado al dios Serapis.

 

 

193-VA Canopo

 

 

Uno de los lados estrechos está flanqueado por columnas corintias y arquitrabes arqueados y rectilíneos alternados. Otras dos series de columnas van paralelas a los lados largos, doble columnata en uno y simple en el otro.

 

 

 

190-VA El río Tiber

 

Mirad, se detuvo un momento Hipólito para enseñarnos una escultura, este es el Río Tiber. Fijaros bien porque está observando con atención a Luperca amamantando a Romulo y Remo.

 

 

191-VA Serapeo, caratides y los dos silenos (sátiros)

 

En el lado derecho, donde la columnata es simple, se han sustituidos las columnas por dos silenes (sátiros) que custodian a cuatro cariátides.

Inmediatamente después se encuentra lo que fue el Serapeo que, como ya os he dicho, estaba dedicado a Serapis, un dios greco-egipcio que se inventó Ptolomeo I Sóter para unir culturalmente a griegos y egipcios. Su culto se extendió en Grecia y llegó hasta Roma, pero no caló entre los egipcios.

196-VA

Quiso el cardenal Hipólito que viésemos antes de irnos una maqueta de lo que fue Villa Adriana. Nos quedamos un rato viéndola y comentando que, realmente, habíamos visto muy poco de Villa Adriana. Cuándo quisimos darnos cuenta, Hipólito d´Este había desaparecido tan rápido como nos había hablado todo el tiempo. Se largó sin ni siquiera darnos su bendición.

Caímos en la cuenta que hoy era día 31 de Diciembre de 2017, que esta noche era Noche Vieja y que todo el mundo salía pitando para preparar el festejo. No iba a ser menos Hipólito. Por eso nos explicaba las cosas con tanta bulla y nos enseñó Villa Adriana al galope, para acabar pronto. Así que también nosotros salimos pitando hacia Roma.

Mónica y Beatriz, nuestras hijas, nos habían preparado la gran sorpresa. Se presentaron en Roma para  pasar Fin de Año con nosotros. Y habían arrastrado con ellas a sus amigas sicilianas Elena y Paola Archidiácono, a las que queremos muchísimo, además de un montón de amigos y amigas, unos venidos con ellas desde Sicilia y otros de la misma Roma.

Al regreso de Tivoli, nos encontramos con Mónica y Bea en la Plaza de España, donde nos habíamos citado y donde nos vimos sorprendidos con la maratón de San Silvestre.

197-Maraton en plaza España

 

 

 

Pasada la carrera, nos fuimos a dar una vuelta por los alrededores que, como se puede ver, estaban atestados de gente.

205-Escalera de la Trinitá

 

En la Escalinata de la Trinitá no cabía un alfiler.

 

 

Y buscamos donde comer. Nos acordamos de que muy cerca estaba un restaurante, que nos había recomendado nuestra amiga francesa Martín Cabriolé, llamado “Al 34”. Allí que nos fuimos.

204-Los 4

 

Comimos excepcionalmente. Hecha la sobremesa, mis hijas se fueron con sus amigos y nosotros al hotel. Como eran tantos los amigos italianos, no tuvimos posibilidad de cenar juntos, así que ellos se buscaron la vida y nosotros celebramos la cena de Fin de Año en el restaurante Alex.

206-Cena Fin de Año con los valencianos Juan y monica

Cenando conocimos a un simpático matrimonio valenciano, Juan y Mónica, que estaban solos como nosotros, y unimos voluntades para pasarlo bien.

 

 

Tuvimos una magnífica cena, diversión y hasta fuegos artificiales.

213-Cena FA

El día 1 de Enero del 2018 quedamos a comer con todos los sicilianos y romanos en el restaurante Da Cesare, junto a la Plaza Cavour. Mónica y Beatriz habían salido antes, desde la estación Termini, hacia Fuimicino para coger el vuelo a Málaga.

222-Restaurante Da Cesare   221-Comida con los sicilianos en Da Cesare

Comimos maravillosamente bien acompañados del cariño de nuestros amigos italianos. Después de comer nos hicimos una foto en el Ponte Sant´Angelo y nos despedimos.

225-En el puente de S.A.

Los sicilianos se fueron para Sicilia. Los romanos a sus casas. Y nosotros volvimos a Málaga con cierta pena. No habíamos visto todo lo que habíamos planeado, pero ya sabíamos que Roma es la ciudad eterna, absoluta, inconmensurable e inabarcable. Con todo, estábamos contentos por  haber conocido muchas cosas que se nos habían quedado pendientes en anteriores viajes y, además, habíamos tenido la suerte de haber estado acompañados de ilustres personajes que vieron y vivieron en primera persona lo que nos contaron. Y todo, aquí ha quedado escrito, en ésta modesta crónica de nuestra estancia de UNA SEMANA EN ROMA. Y, en nuestro corazón, un recuerdo: La dolce vita.

383-Recuerdo de La Dolce Vita en Vía veneto

Agradecimientos:

Al marqués Massimiliano Palombara, sin cuyo legado de “La puerta mágica” no hubiese sido posible esta visión de Roma.

A Camilo Filipo Ludovico Borghese, Principe de Sulmona, que nos acompañó en la visita a Villa Borghese.

A Tarquinio El Soberbio, último rey de Roma, que nos enseñó los tesoros guardados en el Museo Etrusco de Villa Giulia.

A Giorgio Vasari, arquitecto, pintor, escultor y biógrafo, que nos dio a conocer el centro histórico de la Roma de los papas.

A Prospero Antichi il Bresciano, arquitecto, pintor y escultor, que nos acompañó por parte del Quirinal – Termini y nos contó su desgraciada vida por causa de Moisés.

A Domiciano, emperador de Roma, que nos guió a través de sus Termas y el Museo Nacional Romano del palacio Massimo.

A Giuliano da Sargallo, arquitecto, escultor e ingeniero, que trabajó en la Basílica de Santa María Maggiore y tuvo a bien mostrárnosla.

A Indro Montanelli, escritor, periodista e historiador, que nos condujo por la Roma republicana e imperial. Y

A Hipólito d´Este, cardenal, que nos ayudó a recorrer, aunque haya sido al galope, su villa en Tivoli y Villa Adriana.

Y todo nuestro cariño a Mónica, Beatriz, Elena, Paola y a todos los amigos sicilianos que hicieron tan largo viaje solo por estar con nosotros en Fin de Año.

 

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UNA SEMANA EN ROMA (8)

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VI

 FORO-LATERANO

 SEGUNDA PARTE: EL CAPITOLIO

 Nuestro ínclito cicerone, Indro Montanelli, después de comer, nos llevó por la Vía del Teatro di Marcelo, monumento que divisábamos al final de la calle.

133 - Teatro marcelo

En esa vía hay dos grandes escalinatas que salvan el desnivel de la Colina Capitolina formando prácticamente una “V”: La Scalinata dell´Ara Coeli por la que se accede a la Basílica di Santa María in Ara Coeli, y la Cordonata Capitolina que desemboca en el Campidoglio que es la plaza diseñada por Miguel Ángel en la que se encuentran los Museos Capitolinos. Sigue leyendo

UNA SEMANA EN ROMA (7)

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V

 FORO-LATERANO

 PRIMERA PARTE: DEL QUIRINAL A LOS FOROS IMPERIALES Y LATERANO

Hoy nuestra ruta está dentro  de lo que fue Roma en sus inicios. Mejor dicho, dentro de la muralla que construyó el rey Servio Tulio, llamadas por eso Muralla Serviana, en el s. IV, dos después de la que hiciera Rómulo en su fundación.

Plano roma

Ésta rodeaba exclusivamente las siete colinas sobre las que se estableció la ciudad, a saber, en el orden del recorrido que íbamos a hacer: Quirinal, Viminal, Esquilino, Celio, Aventino, Palatino y Capitolino. Veamos el plano adjunto para orientarnos.

Solamente saltaremos la muralla para ir hasta la Basílica di San Giovanni in Laterano.

Posteriormente, las Murallas Aurelianas, de finales del s. III d.C., abarcaron el Campo de Marte, Termini, Laterano, Testaccio y Trastevere. El barrio Flaminio y las Villas Borghese  y Giulia, al norte de la ciudad, se incorporarían en la época papal. Sigue leyendo

UNA SEMANA EN ROMA (6)

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IV

QUIRINAL TERMINI

Después de tres días pateando Roma, conforme a los itinerarios que nos habíamos marcado, aún no podíamos creer lo que nos estaba sucediendo por haber entrado, en el espacio y el tiempo de la ciudad eterna, a través de la Puerta Mágica del marqués de Palombara. Solo la magia puede hacer que todo confluya, tiempo y espacio, en un punto. Solo la fórmula alquímica de dicha puerta ha podido propiciar la compañía de esos ilustres personajes que conocieron, conocen y conocerán Roma en su eternidad. Personajes como Camilo Filipo Ludovico Borghese, aquél cuñado de Napoleón que nos acompañó por la villa de sus antepasados, o Tarquinio El Soberbio, rey de los etruscos, el último rey de la Roma monárquica, o el arquitecto, historiador, biógrafo y pintor renacentista, Giorgio Vasari. Sigue leyendo

UNA SEMANA EN ROMA (5)

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III

CENTRO HISTÓRICO Y TRASTÉVERE

SEGUNDA PARTE:  DEL TRASTEVERE A PIAZZA BARBERINI

Nuestro querido historiógrafo e historiador Giorgio Vasari, una vez terminada su explicación sobre el renacentista Palazzo Farnese, nos llevó al otro lado del río atravesando el Ponte Sisto. Trastevere, que quiere decir Tras el Tiber, era el decimotercer barrio del centro histórico de Roma. En la Piazza Santa María in Trastevere nos encontramos con la Basílica del mismo nombre.

Vasari nos deleitó con una bonita historia. En el año 36 a.C., en este lugar, acaeció que del suelo de una “taberna meritoria” (hogar de descanso para militares veteranos eméritos)  comenzó a manar aceite en tal cantidad que llegó hasta el Tiber. Así lo cuenta Dión Casio en el siglo II, nos dijo. La comunidad judía y por ende la cristiana, consideraron el fenómeno como un milagro que predecía la llegada del Mesías, o de Cristo en su caso. No olvidemos que “Messiah”, en hebreo, significa “ungido del Señor”, de ahí el valor simbólico del aceite, cuya mancha se extenderá por todo el mundo. El lugar fue llamado “Fons olei”. La taberna fue cedida por el emperador Alejandro Severo a los cristianos para ser usada como oratorio y, después de muchas vicisitudes, en el s. XII, el papa Inocencio II  le dio su actual aspecto a la Basílica de Santa María in Trastevere. Sigue leyendo

UNA SEMANA EN ROMA (4)

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III

CENTRO HISTÓRICO Y TRASTÉVERE

PRIMERA PARTE:  DE PIAZZA BARBERINI AL PALAZZO FARNESE

 Al comienzo de Vía Veneto, justo enfrente del Hotel Alexandra, se encuentra la Iglesia de Sta. Mª della Concezione dei Cappuccini que data del s. XVII. El edificio adyacente, de planta rectangular con un corredor que da paso a varias capillas, es un cementerio . Un cementerio con el suelo de tierra traída desde Palestina en el que toda la ornamentación y mobiliario  son huesos, sin manipular, de los capuchinos que se han venido muriendo desde su creación hasta 1820. Es tan truculento que llegó hasta asombrar al Marqués de Sade, según cuenta en su “Viaje por Italia”. Italia es así de sorprendente. Aún es más impresionable el cementerio de los capuchinos de Palermo.

1 capuchinos

Si Tito, cuando su padre Vespasiano comenzó a cobrar por usar los urinarios públicos, le reprochó que comerciara con la mierda de Roma, ¿qué le hubiese dicho a los capuchinos por negociar con los huesos de sus muertos? Porque la entrada al cementerio cuesta un pico. Sigue leyendo

UNA SEMANA EN ROMA (3)

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II

LA ROMA  BORGHESE

Vía Veneto comienza a subir nada más nacer en la Plaza Barberini y acaba en una de las puertas de Villa Borghese: la Puerta Pinciana, abierta en la Muralla Aureliana en el siglo V por el emperador Honorio y que debe su nombre a la gens Pincia, antiguos propietarios de la colina homónima.

001-Entrada Villa Borghese

En realidad la vía se llama Vittorio Veneto, nombre que recuerda la batalla celebrada en un pueblo llamado Vittorio, en honor del primer rey de Italia Vittorio Enmanuele II (el I fue rey de Cerdeña y Duque de Saboya), de la región del Veneto. Ni que decir tiene que en esa batalla el ejército italiano derrotó al austro-húngaro. Sigue leyendo

UNA SEMANA EN ROMA (2)

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I

UNA INTRIGANTE HISTORIA

379-Pza. Vitorio Enmanuele II (Ruinas Trofeos de Mario)

“Los Trofeos de Mario”, Plaza Vitorio Enmanuele II

Cuando leí la interesante obra “S.P.Q.R.” de Mary Beard, me llamó la atención que abriese la puerta de la Historia de Roma en el siglo I a.C. con Cicerón, en lugar de hacerlo, como habitualmente lo hacen todos los historiadores, por su comienzo, por la mitológica fundación de la ciudad. Quizá la historiadora considerase que,  realmente, la Historia de Roma escrita comenzó en la época del gran escritor, jurista y retórico Marco Tulio Cicerón. Fueron historiadores como Tito Livio (59 a.C. – 17 d.C.), Tácito (55 – 120) o Suetonio (69 – 130), entre otros, quienes escribieron la historia de la Historia de Roma, procurando que fuese siempre a gusto del emperador de turno. El poeta Virgilio (70 a.C. – 19 a.C.) coetáneo de Augusto y Cicerón fue quién, en su Eneida, dota a Roma de unos orígenes épicos ligados a la mitologia griega, atribuyendo su fundación a un descendiente del héroe troyano Eneas, hijo de la mismísima diosa Afrodita. Sigue leyendo